[NUESTRAS CASAS, VISITA]
Tres espacios para descubrir nuestro origen
Tres casas que revelan distintas miradas.
Tres casas unidas por una misma esencia.
El desierto donde nace la planta,
La vinata donde se transforma y
El lugar donde el sotol se encuentra con la copa.
Una llave para entrar al territorio,
Una llave para entender el proceso,
Una llave para concer la historia.
Cada casa revela una parte de la historia.
Juntas, cuentan quiénes somos.
Nuestra llave atraviesa tres cerrojos y
abre tres formas de vivir Casa Sotol:
caminar el desierto y conocer la planta en su origen,
descubrir su transformación dentro de la vinata y
degustar el resultado en nuestra casona del Centro Histórico de Saltillo.
Tres casas, una misma llave.
[CASA NO 1]
Antes de la botella, antes de la Vinata, está el desierto.
En el sureste de Coahuila, el sotol crece de forma silvestre entre piedra, viento y una tierra marcada por condiciones extremas. Aquí comienza la historia de Casa Sotol: en un ecosistema que tarda años en formar cada planta y del que depende todo lo que hacemos.
Recorrer el desierto es conocer el sotol en su origen. Observarlo en su hábitat, comprender su ciclo de vida y descubrir la biodiversidad que lo rodea. Es también acercarse a la tumba o jima, realizada manualmente y con respeto por el territorio, seleccionando únicamente las plantas que han alcanzado su madurez.
La experiencia permite comprender que el sotol no existe de manera aislada: forma parte de un paisaje vivo que debemos conocer, respetar y preservar.
Es aquí donde comienza también nuestro compromiso con su futuro. Las plantas germinadas en nuestros viveros regresan a este territorio para continuar un ciclo que trasciende cada cosecha y cada botella.
Aquí no comienza solamente nuestro sotol. Aquí comienza todo.
[CASA NO 2]
Todo comienza con el territorio.
Al sur de Saltillo, en Hacienda El Mimbre, se encuentra nuestra Vinata: el corazón productivo de Casa Sotol y el lugar donde el desierto comienza su transformación.
Aquí llegan las plantas de sotol para ser cocidas con vapor, molidas, fermentadas y finalmente destiladas en alambiques de cobre. Un proceso en el que conviven el conocimiento artesanal, la técnica y el respeto por una materia prima que ha tardado años en crecer.
Pero en La Vinata el ciclo no termina con la botella.
Aquí también se encuentran nuestros viveros, donde germinamos nuevas plantas de sotol que, una vez preparadas, regresan al desierto como parte de nuestros esfuerzos de reforestación y conservación.
Visitar La Vinata es conocer el proceso desde su origen hasta su continuidad: comprender cómo una planta se transforma en destilado y cómo, al mismo tiempo, nuevas generaciones comienzan a crecer para volver al territorio.
Del desierto nace el sotol. A La Vinata llega para transformarse. Y desde aquí, vuelve a comenzar.
[CASA NO 3]
En el corazón del Centro Histórico de Saltillo, a unos pasos de la Catedral de Santiago, se encuentra nuestra Casa. Una antigua viga de madera conserva inscrita la fecha 1825, testimonio silencioso de casi dos siglos de vida.
Levantada sobre la entonces Calle Mayor, una de las vías más importantes de la ciudad, sus muros han tenido distintas vidas: fue hogar, albergó a la Escuela Normal Superior y formó parte de la transformación cotidiana de Saltillo a través del tiempo.
Hoy, una nueva historia habita la casa.
Entre muros antiguos, madera, memoria y luz, Casa Sotol encuentra aquí su Sala de Catas y Boutique: un espacio para descubrir nuestros destilados, conocer el territorio del que nacen y experimentar el desierto desde otra perspectiva.
Una casa que guarda historia: la ha visto pasar. Y Hoy, el desierto entra por su puerta.